
Un edificio de cuatro niveles frente a una de las vías más intensas y contaminadas de la ciudad.
La respuesta: una gran placa de travertino que filtra y resguarda un patio interior, creando un espacio más amable y protegido para sus usuarios.
Al exterior, el diseño genera ciudad: una escalinata y una plaza de acceso conectan el edificio con el espacio público, promoviendo un diálogo entre la arquitectura y su entorno.